El mismo día en el que se retira un mito en el deporte como Gustavo López de nuestro Celtiña, anuncio también mi retirada... de la opinión política.
Los que me conocéis sabéis que pocas cosas he afirmado tajantemente en este campo, salvo mi admiración al sentido común (el menos común de los sentidos) y a las cosas bien hechas; vengan de donde vengan.
Otras afirmaciones que también he defendido son aquéllas como que no soy demócrata, sino aristócrata (en el sentido etimológico de la palabra, sé que los que me leeis no caeréis en el "escándalo" inicial al escucharme decir esto), o el deficiente sistema electoral euro-hispano-gallego; en el que se negocia con la "voluntad" ciudadana con pactos vergonzantes a raíz de unas listas cerradas que solo ayudan a la (aquí empleo una de las palabras más nauseabundas que conozco, pero me viene como anillo al dedo) desinformación de todos. O ser de esa especie en extinción capaz de reconocer sus errores ¡oh sí, estuve muy equivocado en muchas cosas, y seguro que sigo estándolo e otras!. Jamás me arrepentiré de ser capaz de rectificar.
He tenido la suerte de, en los pocos años que llevo siendo consciente de esto, conocer a gente de todo tipo: izquierdistas, derechistas, nacionalistas, pasotas, de extrema derecha (pocos, por suerte), de extrema izquierda (bastantes, por desgracia)... y de TODOS he procurado aprender algo, para mantenerme en ese justo medio donde encontramos la virtud. No lo he conseguido siempre, pero cerca estuve.
Y ahí viene mi gran decepción. Me he encontrado muy solo, sin nadie que me arrope politicamente en esta búsqueda de la excelencia. Veo fallos que se repiten hasta el escándalo, errores redundantes con la única diferencia de un tono rojo, naranja, azul o con lunares violetas, da igual. Muchos errores. Me he encontrado con gente que me respaldaba "habría que hacer esto, dichoso menganito, es culpa suya..."; para después, cumplido el ciclo ver el mismo error con otro color y obtener un "sí bueno, es distinto, no es para tanto, con fulanito fue peor". Y ver como nos comemos una y otra vez la misma mierda.
Y mientras terroristas a sus anchas, gente en la calle, prostitutas sin protección, universidades de vergüenza, pisos por las nubes, petroleros derramados, comercio ilegal de armas, inmigrantes manipulados y dejados tirados como mercancía, educación tendenciosa, excusas, mafias, droga, desorientación, cambio climático, intervencionismo brutal, consumismo en vena, madres que hacen malabares para sacar una familia adelante, iconos sociales vergonzantes (jesulines, pocholos, bardems, sardás...), Nuncas Máis, políticos admirables silenciados o desterrados (rosa díez, iturgáiz, gallardón, imaz, redondo terreros, rato, bono...), líderes como Bush o Chávez (!!!!), bancos cebándose de los proyectos de la gente, suicidios, abogados, sobreinformación...
Y me siento sin fuerzas (ya, en 6 años, que efectivos han sido ¡fábrica de descreídos!) de sostener que lo de arriba va a cambiar con mengano, nunca con fulano. ¿De verdad se puede creer eso alguien? ¿Fachas y Rojos? ¿españoles invasores?¿negros de mierda?¿De verdad la gente lo dice en serio?¿o acaso en el fondo de su mente algo les dice que quizá no...? Sin fuerzas ya.
Lo más importante es que nadie se sienta aludido con este post. Esta reflexión no es por ninguno de vosotros, es por "toda la gente que me rodea" sin concretar. Y el origen de toda esta diarrea mental que ya acaba es un pensamiento que quiero plasmar en forma de homenaje a mi abuelo.
Me suscitó una inquietud el conocer cosas de alguien que siempre obró como quería sin arrepentirse nunca: desde luchar contra la República en la Guerra Civil; a participar codo con codo junto a Cardenal en uno de los proyectos más bellos de la humanidad: la alfabetización nicaragüense.
Por tanto, ya que no me siento capaz de seguir su ejemplo (que en el fondo de mí se sigue iluminando como verdadero), tomo la decisión de meterme en un caparazón de silencio del que no saldré hasta que algo en política me ilusone. Algo tiene que cambiar, primero en la gente, luego en los políticos. Seguiré trabajando por el mundo desde mi familia, amigos, entorno y, sobre todo, profesión, pareja y fe. Pero eso ya lo sabíais, ¿verdad?. Eso es firme como una roca.
Es un proyecto "de año nuevo", ya sabéis lo que suelen durar... a lo peor en agosto vuelvo a rajar.
Pero, sinceramente, espero que no.
Paz a todos. Perdón por el rollo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario